La importancia de la siesta

Dirigimos estilos de vida cada vez más estresantes y repletos de obligaciones. Hemos aprendido a tomar los altos niveles de ansiedad como algo "normal". Muchas personas intentan solucionar los bajones de media tarde consumiendo café, bebidas energéticas u otros estimulantes. Pero, ¿qué peaje se cobra esto finalmente en nuestro propio cuerpo?

La importancia del sueño

Dormir poco puede provocar fácil y rápidamente un nivel inferior de funcionamiento cognitivo. Por decirlo de otro modo, niebla cerebral. Esto suele ir acompañado de un temperamento rápido, falta de atención y desgana general. Pero la cosa no acaba ahí. La acumulación de estrés en el cuerpo puede provocar un aumento de peso, problemas de inmunidad, presión arterial, derrames cerebrales y ataques al corazón.

Perder el sueño de forma crónica puede tener algunos efectos bastante alarmantes a largo plazo en el organismo. La gente que dice que quiere su "descanso de belleza" ha dado en el clavo. Mantener el cuerpo en el estado de alto estrés de la privación del sueño puede envejecer rápidamente. No hablamos de arrugas, sino de pérdida de memoria, aparición de diabetes, aumento de la presión arterial y obesidad.

Una siesta energética

Como país, llevamos una vida acelerada y tenemos que aprender a ir más despacio. El reto es que muchos de nosotros no tenemos elección. Aunque durmamos la cantidad específica de horas necesarias cada noche, tenemos que desestresarnos y recuperar la concentración. La respuesta a este dilema es una siesta reparadora. El término "siesta energética" generalmente significa una siesta que dura entre veinte y veinticinco minutos. Descomprimirse brevemente y tomarse un par de minutos del día para recargarse ha demostrado tener enormes beneficios para la salud.

La mayoría de los bebés y niños pequeños duermen la siesta, al igual que los mayores. Una gran cantidad de culturas diferentes trabajan siestas en sus horarios diarios. En América, parece que hemos empezado a ignorar esta parte natural de la función de nuestro cuerpo.

El bajón de la tarde

Las investigaciones indican que nuestro cuerpo se cansa y está listo para una siesta unas ocho horas después de despertarnos. Ese bajón vespertino que todos conocemos no siempre se debe a que no estemos durmiendo lo suficiente, sino a que nuestro cuerpo necesita un breve periodo para recargarse. Las personas que no duermen la siesta muestran indicios mensurables de bajo rendimiento laboral, disminución de la resistencia y reducción de la función cognitiva. Para incorporar las siestas a tu ajetreada agenda, empieza a buscar instalaciones para dormir en tu zona que ofrezcan un entorno relajante y se especialicen en servicios de confort como masajes de reflexología y siestas rejuvenecedoras. La lista de beneficios de someterse a este tipo de tratamiento es interminable. Tanto si está interesado en una mayor resistencia como en el bienestar psicológico general, un descanso puede ser su salvación.

¿Le ha resultado útil este artículo?

Artículos relacionados