¿Eres tú el duro?

La única cosa que podrías aprender ahora mismo y que te sería útil para el resto de tu vida es Tú no eres tus pensamientos. Es habitual aceptar tus ideas como reales, porque las encuentras y concluyes que tienen que ser ciertas. Por ejemplo, si un amigo no te devuelve la llamada telefónica, puedes tener pensamientos negativos y suponer que no le importas.

Esté atento

Esto puede llevar a una espiral de ideas y emociones tóxicas. Cuando la persona te devuelva la llamada, sin duda le dirás lo que piensas y le recordarás que mereces respeto. Pero retrocedamos un minuto y examinemos esta situación más a fondo. Has creado una interpretación psicológica de una situación de la que sabías poco y le has atribuido un significado. A pesar de que podría haber varias razones posibles por las que tu amigo no llamó, sacaste una conclusión errónea.

Te centraste en los aspectos negativos, en lugar de considerar las diferentes razones de su falta de comunicación. Lo hacemos a menudo, aunque la otra persona tenga un historial intachable de devolución de llamadas. Asumimos la peor situación y actuamos, creyendo que hemos sido maltratados. Entonces, ¿por qué somos tan proclives a la negatividad en estas circunstancias? ¿Es un mecanismo evolutivo o la negatividad está incorporada a nuestro ADN? Garret Kramer en The Path of No Resistance: Why Overcoming is Simpler than You Think.

Psicólogos evolutivos

Creen que la negatividad forma parte de nuestra constitución genética, diseñada para ayudarnos a identificar una amenaza inminente en el entorno. Es un mecanismo biológico para protegernos, pero no es tan relevante en la sociedad contemporánea como cuando nuestros antepasados vagaban por la sabana. Tu mente emplea la negatividad como una especie de retroalimentación para protegerte del peligro inminente, lo que se denomina sesgo de negatividad.

Sin embargo, en la situación descrita anteriormente, estás convencido de que tu amigo no se preocupó por ti y estás dispuesto a enfrentarte a él porque tus sentimientos fueron heridos. La negatividad no es necesariamente mala, diría yo. Es algo que tenemos que tener en cuenta en nuestra vida cotidiana, pero no debemos percibirla como algo perjudicial. Cuando digo que no eres tus pensamientos, quiero decir que la experiencia de tus ideas no te define como individuo.

Toma nota

Los pensamientos son proyecciones que ocurren en la mente y a las que se les asigna un significado. ¿Cómo podemos saber esto con seguridad? Podríamos encuestar a cien personas y preguntarles cómo es probable que respondan en una situación similar. Puede que algunos exageren la verdad, pero la mayoría ofrecerá una reacción precisa.

  • Algunos dirán que no les molesta que su amigo no les devuelva la llamada.
  • Otros responderán que sí les molesta.
  • Otro grupo es imparcial.
  • El último grupo no le ha dado mucha importancia a ofenderse.

El maestro Orgyen Chowang en Nuestra mente prístina: Una guía práctica para la felicidad incondicional. Tus ideas están influenciadas por muchos factores diferentes, entre ellos: tu condicionamiento pasado, el uso de la ansiedad en tu vida, tu nivel de conciencia, tu visión general de la vida, si eres pesimista u optimista, y tu estado de salud.

Tenga en cuenta

Quienes padecen una mala salud debido a una nutrición inadecuada, a la falta de ejercicio y de sueño, son biológicamente propensos a la negatividad. Soy consciente de que se trata de una declaración enorme. Sin embargo, sin convertir esto en un artículo de diez mil palabras citando literatura científica y médica, la salud de tu microbioma afecta en gran medida a tu bienestar psicológico y emocional. Tus pensamientos y sentimientos están influenciados por: los alimentos que comes, cuánto duermes y si haces ejercicio.

Estos factores afectan al eje intestino-cerebro, que regula el sistema inmunitario y tus interacciones con los demás. ¿Cómo podemos saber con certeza que la alimentación afecta a tus ideas? Aunque me doy cuenta de que se trata de una evidencia observacional, piensa en cómo te sientes cuando sufres: estreñimiento, diarrea, intoxicación alimentaria, parásitos o infecciones bacterianas, enfermedad intestinal, intoxicación y hambre...

Recuerde

Estos factores afectan a tu estado de ánimo, que a su vez afecta a tus ideas. Así que el axioma "eres lo que comes" suena a verdad en esta situación. Los pensamientos que pasan por tu mente no son lo que eres, son proyecciones mentales. Están predispuestos por factores dentro y fuera de tu control. Los pensamientos pueden compararse con una radio que recibe frecuencias AM y FM y las transmite a través de ondas de radio. Tú eres el receptor de las ideas. El pensamiento es el proceso de impulsos eléctricos dentro del cerebro que produce pensamientos.

Dependiendo de tus condicionamientos pasados, tu constitución genética y tu epigenética, puedes ser más propenso a las ideas negativas de lo que crees. Sin embargo, esto no significa que seas una persona negativa. Simplemente significa que tu ancho de banda es más propenso a la negatividad porque tu entorno biológico lo propicia. Debo aclarar que me refiero a alguien que está constantemente en estado negativo, no a alguien que a veces piensa de forma negativa.

Nota final

También hay que decir que las ideas negativas son útiles si nos tomamos el tiempo de analizarlas. Suele haber un mecanismo subyacente de por qué prevalecen. Si queremos cambiar nuestro ancho de banda para alejarnos de la negatividad, primero debemos atender a nuestro entorno. Por ejemplo, dedicarnos a la autoexploración nos ayuda a comprender la naturaleza de las ideas negativas. En la negatividad subyace un sistema de creencias disfuncional adoptado en etapas anteriores de la vida que incluye no estar seguro. Tu cuerpo es un organismo integrado que se basa en varias ramas de tu fisiología para funcionar.

Se comunican entre sí y transmiten datos a través del sistema nervioso central y elementos del cerebro. Así, incluso comer algo tan sencillo como el chocolate puede afectar a los pensamientos y enviar una cascada de impulsos por todo el cuerpo. El trabajo de Candace Pert con los receptores de opiáceos, como lugar de unión celular de las endorfinas en el cerebro, reveló que nuestro cuerpo es un gigantesco sistema de canales de comunicación.

Esto nos da poder por muchas razones, y la menos importante es que significa que podemos influir en nuestras ideas siendo conscientes de ellas y de nuestro entorno. El viejo debate de la naturaleza frente a la crianza indica ahora que debemos criar la naturaleza. Espero que ahora comprendas que no eres tus ideas, sino el receptor de las mismas. Tu entorno, el pasado y el presente, influyen en tus ideas más de lo que crees. Aunque estamos conectados a la negatividad, no debes sentirte impotente por ello. Sin embargo, si aprecias tu disposición a la negatividad, es muy probable que la manejes mejor a través de la atención plena.

 

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